El siguiente reto parecía más fácil, pero tuvimos que desarrollar nuestra destreza para coser las velas de las naos que con ayuda de los vientos alisios a su favor las llevarían a descubrir nuevas rutas marítimas.
Tuvimos que superar también una prueba de lectura de algunas páginas del Diario de Antonio de Pigaffetta, noble italiano que desempeñó un papel como cronista que describía todo lo que iban descubriendo lo largo de todo el viaje. Sus descripciones nos daba la pista del lugar exacto que señalábamos en el mapa mundi.
Una vez metidos de lleno en la gran aventura, entramos a la exposición que fue una maravilla. Nos explicaron paso a paso todo el viaje y disfrutamos mucho.


















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